viernes, 5 de octubre de 2007

Aceptar nuestra mortalidad ...


Hace un rato llegó un mensaje de texto a mi cel, en que un buen amigo me decía, un poco en broma, que me heredaba algunas cosas en caso de morir; parece que algo que comió le cayó mal y estaba en cama luego de un terrible indigestión. Hace poco tiempo falleciò un familiar cercano, anciano, luego de un periodo corto de paràlisis por un derrame cerebral, y aunque estàbamos algo distanciados al final, no he podido olvidar que fuè mi tìo, y que practicamente una de las personas que me criò desde niño, me comprò mi primer còmic y me quiso porque era uno de sus dos ùnicos sobrinos. Era un excèntrico con problemas mentales, y de èl quizàs heredè algo de locura. Y luego, cuando el terremoto de Agosto; en que pasè todo el trauma sòlo, en la calle, en medio de extraños que pensaban en sobrevivir.... nuevamente pensè en la pregunta..."Que pasa si aquì acaba todo?....

"Los seres humanos vivimos en un mundo tan acelerado cómo el actual, que nunca nos detenemos a pensar en nuestra propia mortalidad" esto lo comentaba con un amigo, alguien de quien estuve enamorado, y con quien sali a una conversa a la orilla del mar luego de su propia experiencia con un resultado errado en su prueba de Elisa. Por error lo dieron cómo positivo. Y eso le hizo reconsiderar su vida. ¿Por cuanto tiempo?

¿Tenemos siempre que pasar por una experiencia límite para pensar en nuestra propia mortalidad?. Recuerdo que la primera vez que pensé en ello fué en mi adolescencia luego que murieron mis abuelos, recién tomé cuenta que en algún momento los seres que queremos se van a tener que ir; era un adolescente depresivo que muchas veces pensó en el suicidio por problemas de autoaceptación. Luego el tiempo pasó; continué viviendo, pero inconcientemente seguía con la misma idea y me dediqué a tomar riesgos en el sexo, pensaba más con la "polla" que con el cerebro, y además me podía ir a los quintos infiernos con tal de tener sexo. Muchas veces me arriesgué con tipos a los que ni conocía. Claro, hasta que conocí al amor de mi vida. El fué seropositivo. Y allí concientemente tomé el riesgo pero lo hice por algo más "altruista"; lo hice por amor. Pero también aprendí que el sida o una enfermedad no es necesariamente el final. Lo aprendí una noche en que iba a la cabina de Internet de mi barrio, sin saber que estaba siendo asaltada; y cuando uno de los ladrones me puso el arma en la cabeza me di cuenta...podría morir en ese momento, y mi pareja seropositiva me sobreviviría. Claro, obviamente no morí, sólo me tomaron de rehén hasta que terminaron el asalto y simplemente se fueron. Luego cuando terminé mi relación, y me hice la primera prueba de Elisa, recuerdo haberme hecho las mismas preguntas...¿debo cambiar mi actitud ? ¿Si nada dura para siempre?. Y lo pensé más aún cuando supe que mi ex había fallecido. Salí negativo en mis últimos dos exámenes. Y aprendí que lo importante es vivir. Simplemente. Estar conciente de nuestra mortalidad, y que en algún momento no estaremos aquí, pero debemos dejar buenos recuerdos al menos y ser lo más auntenticos que podamos, ser nosotros mismos, no vivir la vida de otros...

Leo las noticias en los diarios, veo los cambios climàticos, y quizàs el mundo estè muriendo. Estoy resolviendo uno de esos ridículos test en cadena que envían por Internet, aunque este no es tan tonto al menos y he tratado de ser lo más sincero posible; a costa de que no puedan gustarle las respuestas a quien me lo envió. Y bueno, espero que si en algún momento muero...(de eso es lo único que estoy seguro) me recuerden por mi sinceridad aunque a veces resulte hiriente...y porque fuí un eterno romántico en busca de amor...

Reflexiones en una tarde fría y melancólica de una primavera que tarda en llegar...